
When Five Years Pass
Episode 5 | 59m 7sVideo has Closed Captions
Economic strife and political loss force the royals into exile--and Ena away from Alfonso.
1929. Maria Cristina dies, the Wall Street crash leads to economic ruin, and movements against the dictatorship and the monarchy multiply. The royal family flees to Paris in exile and Ena, fed up, decides to separate from Alfonso.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

When Five Years Pass
Episode 5 | 59m 7sVideo has Closed Captions
1929. Maria Cristina dies, the Wall Street crash leads to economic ruin, and movements against the dictatorship and the monarchy multiply. The royal family flees to Paris in exile and Ena, fed up, decides to separate from Alfonso.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Ena - Queen Victoria Eugenia
Ena - Queen Victoria Eugenia is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship-Ve a por Al Hoceima y regálame una victoria el día de Santiago.
-En resumen, hemos sido, como de costumbre, víctimas de nuestra falta de preparación.
-Nuestras tropas estaban en clara desventaja.
-¿Malas noticias?
-Déjame.
Necesito estar solo.
-¿Qué hace aquí la duquesa de Lécera?
-Va a ser mi nueva dama.
-Primo de Rivera se ha vuelto loco.
-El ejército no va a tolerar por más tiempo ser un juguete en manos de políticos y oportunistas.
-Habló de movimiento, majestad.
Me huele a golpe de estado.
-A este paso vamos a tener que irnos a trabajar a Hollywood.
-Yo prefiero Nueva York.
-Hay días que me gustaría dejar de ser rey.
-No te lo recomiendo, querido.
Perderías gran parte de tu encanto.
-Es Primo de Rivera.
España necesita recuperar sus valores y su honor.
-Por esto, ahora gobernaremos nosotros.
-No está en mi mano castigarte como te mereces.
Solo Dios puede hacerlo, y te aseguro que tendrás tu castigo en el otro mundo.
-¿Viana?
-¿Dónde está Alfonso?
Lleva semanas fuera.
-Los hombres cuentan lo que quieren, a quien quieren contárselo, ya deberías saberlo.
-[ Quejido ] [ Resuella ] -[ Bebé gorjea ] -[ Sollozando ] ¿Qué voy a hacer sin ti, madre?
-♪ A pólvora huelen las flores ♪ ♪ Diamantes cuentan dolores ♪ ♪ Denigraste mis penas riendo con la boca llena ♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪ ♪ Y aún así me muevo ♪ ♪ Y no puedo salir ♪ -Parece que a los jóvenes tampoco les gusta Primo de Rivera.
-¿Esto?
Son solo niños de cuchara de plata teniendo una pataleta.
-Les han cerrado sus universidades, Alfonso.
Como antes han cerrado periódicos, el Ateneo.
-La gente se queja por todo.
No valora lo que ha hecho esta dictadura.
-Ah, por fin la llamas por su nombre delante de mí.
-La llame como la llame, la evidencia es que se han mejorado las carreteras, se han creado empresas como Cepsa, Telefónica.
-¿Y la Constitución?
-Y lo más importante de todo... hay orden, no hay huelgas.
Tampoco hay bombas.
¿O es que no recuerdas nuestra propia boda?
-Perfectamente.
¿Y la Constitución?
-Joder con la Constitución.
A la gente no le importan esas cosas mientras tenga paz en las calles y la economía funcione.
Si no fuera por lo de Wall Street, que ha hundido la economía mundial, estaríamos de lujo.
-¿Pero es que no te das cuenta?
Cuando se hunda Primo de Riveras, se irá y nadie le pedirá cuentas, pero a ti sí.
-Buenos días.
-Buenos días.
-Majestad, el general Primo de Rivera acaba de llegar.
-Gracias, Emilio.
[ Cierra la puerta ] -[ Exhala fuertemente ] -No puedes estar peleado con todo el mundo, Miguel.
Con los artilleros por su plan de ascensos en la carrera militar, a los universitarios les plantas el ejército.
-¿Y a usted no le parece lógico, majestad, que se ascienda antes por méritos que por antigüedad?
-¿Qué necesidad había de negarles a los obispos catalanes su petición de que los sacerdotes usaran el catalán?
-Bueno, el Papa me dio la razón.
-¿Y la huelga de universitarios?
¿Era necesario meter al ejército en las aulas?
-Mientras yo gobierne, jamás permitiré una huelga, jamás.
Y menos de esos niñatos de cuchara de plata.
-Que no digo que no tenga razón, pero hay veces que se puede tener razón en todo y acabar perdiéndola por las formas.
Hay veces que hay que tener un poquito de manga ancha.
Y la Constitución... -¿Qué le pasa a la Constitución?
-Me prometiste que tu gobierno sería temporal y que luego de hacer tu labor te marcharías reponiendo la Constitución.
-Ya.
[ Risa ahogada ] Pues nada.
Si eso es lo que quiere, así se hará.
[ Exhala fuertemente ] Estoy cansado.
La diabetes cada día me debilita más.
Ha llegado el momento de un cambio de tercio.
[ Bullicio ] No, no, tranquilos.
Por favor.
Silencio.
Esto no es una espantá.
Eso sería un insulto al pueblo español.
Yo os garantizo que mi cese en el gobierno se está preparando con calma y se está preparando con tranquilidad y serenidad.
El traspaso de poderes será un hecho feliz para toda la nación.
Don José, cuando quiera.
-Bien.
Proponemos la creación de un gobierno de transición que, nombrado por su majestad y dirigido por un civil, convoque elecciones escalonadas y el regreso a la Constitución.
[ Conversaciones indistintas ] -Sí, mi general.
-Envíe esas cartas a las capitanías generales inmediatamente.
-Estarán todos de permiso navideño, mi general.
-He dicho inmediatamente.
[ Chasquido ] [ Abre, cierra la puerta ] A lo mejor el que sobra aquí es el rey.
-Un juego de ciencias.
[ Se ríe ] Qué maravilla.
-Es de las buenas, mamá.
-Claro, ¿qué te piensas?
-[ Balbucea indistintamente ] -A ver, chicas.
Una, dos y... sonreír.
Tres.
[ Clic de obturador ] Preciosas.
¿Te gusta?
-Mucho.
Es muy bonito.
-Dame, que te lo pongo en hora.
[ Risa leve ] ¿Te pasa algo?
-Pues que no quiero ir a la Escuela Naval.
-Serán solo unos meses, Juan.
Sabes lo importante que es para tu futuro, ¿verdad?
-Sí.
Pero es que a mí me exigen más que al resto.
Y eso es cosa de papá.
-Seguro.
Y tienen toda la razón.
Tienes que estar preparado para el futuro.
-Ya, pero... -Y además no quiero que nadie en la escuela te vea una mala cara, ni un mal gesto, ni una queja.
Porque si te ven débil, nadie te va a respetar.
¿Entendido?
-Sí, mamá.
-Anda, ve con tus amigos a ver si te animas.
-¿No te importa?
-No.
-¿Te gusta?
-Sí.
-¿Puedo abrirlo?
-No, eso es para tu padre.
[ Risas ] -[ Exclama ] -Estaba empezando a olvidarme de tu cara.
-Mujer, si me ves cada día.
En billetes y monedas.
[ Se ríe ] -Entonces será que tú te has cansado de ver la mía.
-Perdóname, Carmela.
Sabes que hago lo que puedo.
Además, después de lo de mi madre, a veces sigo yendo a su habitación a pedirle consejos.
Todo me cuesta el doble.
-Sabes que a mí no me importa que tengas una amante, ¿verdad?
-Como a mí tampoco me importa que tú también lo tengas.
A ti también te han traído algo.
Toma.
De Oriente.
-Es precioso.
-Como tú.
Como nuestros hijos.
[ Teléfono sonando ] -¿Sí?
Se lo digo, sí.
Alfonso, es tu secretario.
-¿Es para mí?
-Sí.
-¿Qué pasa, Emilio?
Ese cabrón se va a enterar.
¿Me puedes explicar qué es esto?
-Pues, unas cartas firmadas por mí y enviadas a las capitanías generales.
-Buscando apoyo para seguir en el poder.
¿Quién te has creído que eres?
¡El jefe del ejército soy yo!
-¿Ha ganado su majestad alguna batalla?
¿Ha visto a sus hombres morir en una trinchera?
-Vale más la vida de un rey que la de 100 generales.
-Supongo que la frase es suya.
-No, es de Carlos I, el último rey que guerreó.
-Mm.
Sorprendente.
-Sí.
La dijo cuando ordenó al gran duque de Alba que su hijo Felipe jamás entrara en batalla.
¿Qué se siente cuando escribe a los Reyes Magos y le traen carbón cuando ni su propio ejército le apoya?
-Traicionado.
-¿Traicionado?
Qué casualidad.
Lo mismo que sentí yo cuando me enteré que había enviado estas cartitas.
-A ver, majestad, creo que se confunde.
-No, el que se confunde conmigo eres tú.
No soy tan imbécil como crees.
En tu plan yo ya no era necesario, ¿verdad?
Gracias por tus años de servicio.
-¿Me está pidiendo que dimita?
-Inmediatamente.
[ Timbre ] [ Abren la puerta ] No soy tan católico como tú, ¿sabes?
Cuando me dan una bofetada, jamás pongo la otra mejilla.
-Majestad.
Eso sí, permítame darle un consejo.
No nombre presidente a Berenguer.
No tiene cuajo.
-¡Nombraré a quien me salga de los cojones!
¿Sabe lo que más me jode?
Reconocer que mi esposa tenía razón.
[ Cierra la puerta] -¿Berenguer presidente?
No sé yo si tiene carácter para hacerlo.
Si dicen que hasta Chicote ha creado el cóctel Berenguer para los que no bebe mucho.
Yo no lo he probado.
-Me da miedo lo que pase a partir de ahora.
-No seas obrera, Carmen.
-Mi marido dice que muchos militares se han acercado a los republicanos.
Piensan que sin una constitución no tienen por qué hacer caso al rey y menos a Berenguer.
El ejército está dividido.
-Pues si lo dice tu marido, que es coronel.
-Todo empezó cuando se acepta una dictadura.
Desde entonces no he podido dormir bien ni una sola noche.
-Ya ha llegado mi esposo.
Podemos salir cuando su majestad desee.
-Rosario y yo nos vamos de compras para despejar.
¿Queréis venir?
-Gracias, pero yo prefiero quedarme en palacio.
-Sí, claro.
Yo también.
-Como queráis.
[ Abre, cierra la puerta ] -¿No se toma demasiada confianza la duquesa de Lécera con la reina?
-Rosario dio la cara por ella cuando estábamos en Melilla.
Es lógico.
-¿No te molesta?
-Las cosas cambian, Conchita.
-Sí.
Y no siempre para bien.
-¡Carguen armas!
Apunten.
-¡Viva la República!
-¡Fuego!
[ Disparos ] -Tan guapos y tan jóvenes.
Maldita sea lo que buscan en las balas, lo que no encuentran en la palabra.
-A mí me da miedo España.
Siento que la están agitando como una botella de champán.
Y cuando la abran, la espuma lo va a manchar todo.
Pero vamos a cambiar de tema mejor.
[ Se ríen ] A ver.
Tú me dijiste a mí que habías terminado una nueva obra.
-Sí, por eso quería verte.
Tengo dudas.
-Como siempre.
-No, esta vez tengo más.
No sé si la entenderá nadie.
Es como si alguien me la dictara en sueño.
Me gustaría que la leyera.
-Muy bien, pero primero cuéntame tú de qué trata.
-Del paso del tiempo, de las decisiones que debiste tomar y no tomaste.
Y de la memoria.
Ese juez que todos llevamos en el alma.
-Pues me encanta.
Pero no la voy a leer.
-¿Por qué?
-Porque no.
Porque quiero que vengas a mi casa y me la leas tú.
[ Se ríen ] Y así yo no me siento tan sola.
-Yo te leo lo que quiera, Reina Mora.
Muñoz Seca.
-[ Carraspea ] -Este sí que llena teatro.
"La venganza de Don Mendo".
Qué éxito.
-¿El rey de los ripios?
A Martínez Sierra le horroriza.
-Pues Valle-Inclán cree que es un genio.
-¿Valle-Inclán?
Por favor.
-Mira, Carmela, muchos intelectuales creen que el arte es para los listos, para las élites.
Pero el arte es emoción.
Y el teatro, si no es popular, no es.
-Me han dicho que es muy de derechas.
-Y yo soy muy republicano.
Y una de mis mejores amigas es la amante del rey.
-Lo sabía.
-Nadie es malo por opinar diferente.
Lo malo es no dejar opinar.
Don Pedro Muñoz Seca, un placer saludarle.
Enhorabuena por todos sus éxitos.
[ Abre, cierra la puerta ] -Poco ha durado Berenguer.
-[ Risa leve ] ¿Cómo está mi nuevo ministro de Estado?
-[ Se ríe ] Majestad.
-El otro día eché cuentas y creo que el único cargo que te queda por desempeñar es el de rey.
-Ese cargo está muy bien ocupado, majestad.
-Siéntate.
-Gracias.
-Bueno.
¿Cómo va el nuevo gobierno?
-Mejor de lo que la prensa dice.
-Espero que se convoquen pronto elecciones.
-Sí, pero he pensado convocar antes las municipales que las generales.
-Mm.
¿Y eso para qué?
-Bueno, así lo marca la ley Electoral de 1907.
Paso a paso, majestad.
El objetivo, que la Corona recupere su popularidad entre los españoles.
Y esto va a conseguirse a partir del 12 de abril.
-¡Di algo, por Dios!
-En España, en las capitales de provincia, los republicanos han ganado en 41.
Los monárquicos en 9.
-¿Y en Madrid?
-De los 50 concejales, los monárquicos solo hemos conseguido 20.
Incluso en el escrutinio de la sección correspondiente al Palacio de Oriente, los monárquicos hemos conseguido un resultado ridículo.
-[ Exhala ] Si no me votan en mi propia casa, no me quiero imaginar lo que nos espera.
-Alfonso lleva desde ayer sin salir de su despacho.
-No debe ser fácil digerir estos resultados.
-¿Qué va a pasar ahora?
-Pues no queda otra que esperar y dejar que los hombres hagan su trabajo.
-Los hombres.
Por culpa de ellos estamos así.
-Qué difícil es ganarte el amor de un pueblo y qué fácil es perderlo.
-A su majestad la siguen queriendo.
No le quepa la menor duda.
-Mamá, ¿qué pasa?
¿Por qué no nos dejan salir de palacio?
-Vamos a ir de paseo.
-Volved a vuestras habitaciones.
Hoy no es día para paseos.
Vamos.
-No puede ser.
He perdido Guadalajara.
50 años de mi vida política evaporados como el humo.
-Menos mal que estas elecciones iban a reforzar la monarquía.
Sé cuánto debo saber.
Nací rey y soy rey, no lo olvido.
Pero si mi pueblo no me quiere, no hay tiempo que perder.
Hay que negociar con los republicanos.
-Sí, majestad.
-Que vaya Romanones.
Conoce mejor que nadie a Alcalá-Zamora.
[ Todos gritando ] -Se nos han adelantado mientras dormíamos.
Acelere un poco, hombre.
Tenemos que salir de aquí.
[ Gritos indistintos ] [ Toca música clásica ] [ Quebrazón ] [ Inhala, exhala fuertemente ] -"Loco.
Porque no quiero estar lleno de arrugas y dolores como usted.
Porque quiero vivir lo mío y me lo quitan".
-No queda otro camino que la salida inmediata del rey renunciando al trono.
-Y saldrá, pero no renunciará a sus derechos.
Son depósitos acumulados por la historia.
Solo a ella rendirá cuentas.
A cambio, el rey promete evitar cualquier intervención del ejército.
-Cuánta palabrería.
Y con respecto al ejército, no se preocupe.
He recibido la adhesión del general Sanjurjo, el jefe de la Guardia Civil.
¿Cuántas carteras presidenciales le dio su amigo Alfonso durante todos estos años?
-Muchas.
Y en todas he defendido la democracia.
No se olvide.
Fui yo quien consiguió que los maestros cobraran del Estado, quien apartó a los curas de la educación de los niños.
Y fui yo también quien consiguió una jornada laboral digna de 40 horas.
Cosas con las que ahora los suyos se les llena la boca.
-Pero ¿quién se cree que es, Pericles?
Ya se le han acabado los chanchullos, Romanones.
-No se me ponga usted utópico ahora.
Siempre habrá chanchullos.
-Pero por lo menos los chanchullos los harán otros, no los de siempre.
-Está bien.
Al menos prométame que no habrá derramamiento de sangre.
-No se lo prometo.
Se lo juro.
Es lo menos que puedo hacer por el rey.
Gracias a él y a Primo de Rivera, los republicanos hemos ganado estas elecciones.
-"Yo no lo conozco a usted.
Yo no quiero ver a gente como usted.
Todo eso no es más que miedo a la muerte.
Atrás se queda todo quieto.
¿Cómo es posible que no lo sepa usted?"
-Majestad, debe salir hoy mismo.
Si no lo hace, Alcalá-Zamora no puede garantizar su seguridad ni la de los suyos.
-¿Y mi familia?
-Saldrá mañana a primera hora.
-Eso es un ultraje, una traición.
Hay que resistir hasta las próximas elecciones.
Solo así haremos entrar en razón a esos ilusos.
¿Dónde está el ejército?
-Los cuarteles están tranquilos.
Ya me he informado del tema.
-Si hace falta, saldremos nosotros mismos a defenderle, majestad.
-Gracias, Juan.
No dejaré que mi pueblo derrame por mí ni una sola gota de sangre.
-"No hay más que ir despertando suavemente las cosas.
En cambio, dentro de cuatro o cinco años existe un pozo en el que caeremos todos".
[ Chasquido de cubiertos ] [ Abren la puerta, pasos acercándose ] -Majestad, ya está todo preparado.
[ Gritos distantes ] -Vamos, niñas.
Aquí no hay nada que ver.
-¿Por qué se va papá?
¿Por qué no vamos con él?
-Nosotros salimos mañana.
Id a vuestra habitación y haced las maletas ahora mismo.
Y recordad, solo lo imprescindible.
-¿Y qué es lo imprescindible?
-Lo que os quepa en una maleta.
Rápido.
Eso también.
Bueno, sigue tú.
Pero sobre todo, coge las perlas naturales.
-No se preocupe, majestad.
-María Cristina tenía las mejores del mundo.
Conchita, esto me lo llevo yo.
Guárdalo con mis cigarrillos.
-Sí, majestad.
-Ahora tengo dos reinas inglesas en mi corazón.
Ena y Victoria Eugenia.
-Carmen, te digo lo mismo que a Rosario y a Conchita.
Eres libre de quedarte aquí en Madrid con tu familia.
Bastante te has sacrificado ya por mí.
-No pienso separarme de mi reina, y menos ahora.
¿Qué han dicho ellas?
-Lo mismo que tú.
-Majestad, está aquí el general Sanjurjo.
Solicita ser recibido.
-Que pase.
[ Pasos acercándose ] Usted dirá, general.
¿Viene a detenerme?
-Todo lo contrario, majestad.
Estoy aquí para garantizar su seguridad y la de su familia.
-Le escucho.
-Le sugiero que tomen el tren del Escorial.
Desde El Escorial le llevará hasta Irún, donde le esperará otro tren en el que llegarán a París.
Los ánimos ahí fuera están menos caleados que ayer, pero aún así me parece lo más sensato.
-Si usted lo dice, así será.
Gracias por el aviso.
-Majestad.
-General.
¿Podría usted transmitirle una petición al gobierno de la república?
-¿De qué se trata?
-Dígales que por favor cuiden de mi Cruz Roja.
-Será un honor.
[ Chasquea zapatos ] [ Campanadas ] -Vamos, de prisa.
Termina de borrar los emblemas reales.
Vamos... -¿Se sabe algo del infante don Juan, majestad?
-Juanito está bien.
Ha salido de Gibraltar hacia Londres.
-Gracias a Dios.
-¿Y Alfonsito dónde está?
-No le deis ese traqueteo.
-Pero ¿y dónde está su silla?
-Vale, parad, parad, parad.
-Cuidado.
-Tomad.
Tomad.
Valores del Estado.
Hay para todos.
Repartidlos.
Y vosotros dos os quedáis con mi colección de pitilleras y está encima de la cama.
-Despacito, que no hay prisa.
-Doctor, cuide de mi hijo, por favor.
-Sí.
-¿Todo listo?
-Sí.
-¿Y eso, Gonzalo?
-Para papá, que no puede vivir sin el agua de España.
-Por favor dense prisa.
Tenemos que salir ya.
-Gracias por acompañarnos.
-¿Qué iba a hacer yo solo en Madrid sin mis dos reinas?
[ Voces indistintas ] -Vámonos ya, por favor.
[ Arranca motor ] -¿Cuándo volveremos a Madrid?
-♪ Quiso Dios ♪ ♪ Con su poder ♪ ♪ Fundir cuatro rayitos de sol ♪ ♪ Y hacer con ellos una mujer ♪ [ Vocaliza ] ♪ Ay de mí ♪ ♪ Pena mortal ♪ ♪ ¿Por qué me alejo, España, de ti?
♪ ♪ ¿Por qué te arrancan de mi rosal?
♪ -[ Hablando francés ] -[ Hablando francés ] -¿Bien?
-Sí.
[ Arranca motor ] -Vamos.
-¿Y papá cuándo viene?
-Mañana, creo.
-¿Y por qué llega un día más tarde si se fue un día antes?
-Buena pregunta.
[ Aclamaciones ] -Increíble.
Se calcula que había 2.000 personas en la estación.
-¿2.000 más de las que nos recibieron a nosotros?
-Se nota que en Francia no se olvidan de la Oficina Pro Cautivos.
-¿Y Juanito cómo está?
-Listo para incorporarse a la navy inglesa.
Es lo mejor para su futuro.
-Mm-jm.
-¿Y Alfonsito, qué tal?
-Como siempre.
Un día bueno, tres malos.
Y el viaje no ha ayudado mucho.
-Vaya, por Dios.
He oído que hay un buen sanatorio en Neuilly.
-¿Alejarle de la familia?
-Estaría bien atendido y queda cerca.
Podemos ir a verle cuando queramos.
-Por ahora preferiría tenerlo aquí.
-Si Gonzalo sigue con la idea de estudiar ingeniería, Lovaina me parece un buen lugar.
-Sí, a mí también.
¿Y las niñas?
-Mujer, de ellas te puedes hacer cargo tú, ¿no?
-A lo mejor vivir en París no está tan mal.
Fiestas, tiendas, torneos de tenis.
-Pero no te gusta tanto cuando te gano.
-No te muevas, cariño.
-Eres tonta.
[ Risas ] -Estáis guapísimas.
-No las halagues demasiado que se les sube la cabeza.
Ya está.
-Vamos.
-Venga, niñas, que nos están esperando.
-[ Hablando francés ] [ Todos hablando francés ] [ Aplausos ] [ Toca música alegre ] [ Conversaciones indistintas ] [ Ambos hablando francés ] -[ Hablando francés ] -Majestad.
-¿Qué, no os animáis?
-¿Tanta vuelta?
-¿No ve que rápido los pies?
-Mirad mis hijas, qué bien lo hacen.
-De verdad.
Un poquito de alegría para ellas.
Están preciosas.
-¿Los duques de Lécera no deberían ser un poco más discretos?
-No les aguanto.
-Pues a su mujer parece que le encantan.
-Mejor cambiamos de tema, señores.
¿Hay alguna novedad desde España?
-Se dice que Azaña está por mudarse a palacio.
Que por cierto, lo han rebautizado.
Ahora lo llaman Palacio Nacional.
-Cuando se den cuenta de lo que han hecho, volverán corriendo a pedirme perdón.
España no es un país fácil de manejar.
-Nunca lo ha sido.
-Y nunca lo será.
-Uy, yo no podría.
Estoy... -¿Qué te pasa, Carmen?
-Estos zapatos, que son una tortura.
Preferiría una y mil veces volver a Melilla antes que estar en este tipo de fiestas todos los días.
-"Melilla" dice.
No digas chalauras.
"Melilla" dice.
¿Qué, estarás cansada, no?
-No.
[ Risas ] -Oh.
[ Hablando francés ] Madre mía, el armamento francés cómo es.
-Shh.
[ Risas ] -¿Este quién es?
-Shh.
-¿Este quién es?
-¿No sabes quién es?
-Cuenta.
-Es Maurice Chevalier.
-Chevalier.
-Un cantante francés.
-[ Hablando francés ] [ Risas ] -[ Todos hablando francés ] -Qué grandes recuerdos, majestad.
-[ Tarareando ] [ Tocan la puerta ] -[ Hablando francés ] [ Hablando francés ] [ Risas ] -¡Mamá!
-¿Mamá?
-¿Qué?
¿Qué ha pasado?
-Ha sido horrible.
-Bueno, calma.
Decidme qué ha pasado.
-Nos han parado en la puerta del club de tenis.
-¿Por qué?
-Querían que pagáramos.
-Majestad.
-¿Qué quieres, Ena?
¿No ves que estamos reunidos?
-Tal vez sea mejor que nos marchemos.
-No hace falta.
¿Qué quieres?
-Tenemos que hablar, Alfonso.
Tus hijas necesitan dinero.
-¿Dinero?
Qué casualidad.
Mira lo que me acaban de dar en la recepción.
-¿Qué es esto?
¿150.000 francos?
¿Cómo es posible?
-Pues porque todos los que nos acompañan desde España se piensan que esto es un cortijo.
Dame, mira.
Mira.
Cóctel, cóctel, copa, pastelito fuera de hora, a nombre de, por supuesto, el rey de España.
Que ya no ejerzo, coño.
¿Es que nadie se ha enterado?
En fin, habrá que reducir gastos.
-¿Reducir?
¿Cómo?
-Lo primero, despedir a la mitad de este séquito de gorrones.
Tú puedes reducir tu número de damas.
¿Y qué tal si los Lécera se vuelven a España?
-Déjame que yo me encargue de los míos.
Además, los duques de Lécera pagan todos sus gastos.
Ahí no hay ningún problema.
¿Y lo segundo?
-Mudarnos de hotel.
Esto es carísimo.
-Supongo que tú seguirás manteniendo una habitación aquí.
-Su majestad, el rey debe mantener su estatus en París.
-Su estatus y sus amantes.
[ Tararea ] ¿Qué se creen?
¿Que no sé qué cada vez que suena la cancioncilla es que llega carne fresca?
-Con todos mis respetos, majestad, creo que os equivocáis.
-Con todos mis respetos, son ustedes dignos herederos del marqués de Viana.
Y ya saben lo que le pasó al marqués por discutir conmigo.
-Vaya repaso.
-[ Hablando francés ] -[ Hablando francés ] [ Ambos hablando francés ] -Lo siento, majestad, las habitaciones son demasiado pequeñas y no cabe todo.
-Sin palacio, sin sirvientes, sin dinero, sin niños y, por supuesto, sin marido.
Aunque de eso ya hace mucho tiempo.
-Majestad, un caballero pide verla.
-Ya os he dicho que en este sitio no quiero recibir a nadie.
-Dice que viene directamente de España y que es importante.
-¿De España?
-Quería entregárselo en persona.
-No falta ninguna.
-Yo mismo me he encargado de que así sea.
Si es tan amable de firmarme esto.
-¿Tiene una pluma?
-Sí.
-Gracias.
La verdad es que las daba por perdidas.
-Señora, somos republicanos, pero no somos ladrones.
No puede decirse lo mismo de algunos nobles amigos suyos.
-¿A qué se refiere?
-Muchas de estas joyas las hemos tenido que rescatar de las casas de grandes de España.
Las lucían en público sin ningún rubor.
-¿Tiene usted mujer o hija?
-Sí, mujer y dos hijas.
¿Por?
-Coja lo que quiera para ellas.
-Se lo agradezco, pero no puedo aceptar.
Si me disculpa.
-Hoy, 9 de diciembre de 1931, una Nueva Constitución ha sido alumbrada en las Cortes Españolas.
Y su primer artículo dice así: "España es una república de trabajadores".
-Nunca más voy a volver.
-Majestad, tal vez no debiera... -¿Beber?
No me des consejos, Emilio, que no soy un niño.
-[ Hablando francés ] -Majestad.
Pero bueno.
-La semana que viene es el cumpleaños de Crista.
20 años ya.
-Ay, Dios, quién los tuviera.
-Sí pues, ella anda tristona con toda esta situación.
Me gustaría hacer una fiesta sorpresa.
-Excelente idea, majestad.
-Ya la organizo yo.
Tranquilas, no va a faltarle de nada.
¡Burro!
-¡Burro!
[ Risas ] -Aunque no se supiera nada más, se conocería que la suya es la mano de una reina.
-Fuera.
-Majestad.
-Fuera.
¡Fuera los dos!
-¡Alfonso!
¿Se puede saber qué estás haciendo?
¿Te has vuelto loco?
-Todos me decían que tuviera cuidado con ellos.
Ahora veo que es verdad.
-¿Pero qué dices?
Estás borracho, Alfonso.
-¡Cállate!
Elige y elige bien, Ena.
O ellos o yo.
-Ellos siempre.
No quiero volver a ver tu fea cara nunca más.
-Me paso el día con el cuerpo cortado.
En Londres debe ser la repera.
-Pero por lo menos ahí se encontrará con Juanito.
-Mi hijo cerca, mi marido lejos.
Justo lo que necesito.
-Todo se arreglará.
Tranquila, majestad.
Pronto volveremos a España y todo esto se olvidará.
-Lo dudo.
Y muy optimista te veo.
-Mi marido sabe de muy buena tinta que algunos militares están pensando dar un paso adelante para restaurar la monarquía.
-Pero eso significaría una guerra civil.
-Me ha dicho que se hará lo que haga falta.
El ejército no abandonará a su rey.
-No sé qué voy a hacer sin vosotras.
[ Riéndose ] No, que lloro.
Ya está.
[ Carraspea ] -Dígame la verdad, ¿cuánto tiempo me queda?
-Apenas unos meses.
Lo siento.
-Ya lo escribía mi amigo Federico.
-¿Perdón?
-Nada.
Cosas mías.
[ Disparos ] -Porque quiero vivir lo mío y me lo quitan.
Todo eso no es más que miedo a la muerte.
Atrás se queda todo quieto.
¿Cómo es posible que no lo sepa usted?
No hay más que ir despertando suavemente las cosas.
[ Disparos ] Así que pasen cinco años.
Y existe un pozo en el que caeremos todos.
-♪ Quiso Dios ♪ ♪ Con su poder ♪ ♪ Fundir cuatro rayitos de sol ♪ ♪ Y hacer con ellos una mujer ♪ [ Vocaliza ] ♪ Ay de mí ♪ ♪ Pena mortal ♪ ♪ ¿Por qué me alejo, España, de ti?
♪ ♪ ¿Por qué te arrancan de mi rosal?
♪
Support for PBS provided by:
















